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Hace poco empecé a jugar con mi primo Sonic Generations. Fue un poco extraño, ya que el fue la persona que me enseño a jugar Sonic the Hedgehog. Turnándonos para jugar mediante el clásico sistema de “una vida y una vida” nos dispusimos a disfrutar lo que Sonic Team había preparado para el aniversario del erizo.

Muchas cosas han cambiando desde que tome el control del Sega Genesis por primera vez. Ahora soy yo quien le enseña a mi primo las mecánicas y eso me pone a pensar en el titulo del juego. Generaciones. Es inevitable, ¿verdad? Sin embargo lo que acontece en pantalla rápidamente absorbe mi atención y dejo las cavilaciones para después mientras me concentro en juntar 100 anillos y así obtener una vida extra. Después de terminar el primer escenario, el icónico Green Hill con los 2 Sonics nos volteamos a ver con sendas sonrisas y continuamos al segundo. Acabo de decir que hay dos Sonics, lo cual puede ser un poco confuso. La mascota de Sega ha sufrido muchos cambios a largo de sus 20 años de existencia y esto se ve reflejado al usar a Sonic clásico o a Sonic moderno, cada uno con sus mecánicas y habilidades caracteristicas.

Vamos por partes. La esencia de Sonic es la velocidad. La diferencia radica en que mientras el Sonic clásico se mueve en un ambiente de dos dimensiones el moderno lo hace en tres. El cambio puede parecer simple pero no lo es, ya que cada uno tiene mecánicas distintivas que modifican la forma de jugar.

El juego, a pesar del cuidadoso diseño de niveles puede resultar un poco corto para los estándares actuales  (me tomo menos de 10 horas acabarlo) pero vale la pena, tanto más si son fans del erizo; la cantidad de gags, tributos y extras que fueron incluidos les van a gustar mucho.

El juego se ve precioso y algunas partes son memorables. Caer desde lo alto de un edificio deslizándose por un riel a una velocidad vertiginosa mientras vez como se acerca la ciudad hacia ti es genial. La música es muy buena, y para muestra basta un botón.

Claro, no todo es miel sobre hojuelas. En algunas partes es difícil manejar al Sonic moderno con precisión, la batalla contra el último jefe está mal diseñada y ejecutada, los tiempos de carga son un poco largos y durante los cinemas las texturas de los personajes se ven algo borrosas (aunque puede que esto último se deba a problemas en la versión que jugué) pero nada que haga decaer el ritmo general del juego. Un consejo: no se tomen en serio la historia, es sólo un pretexto para “justificar” el juego. Mejor disfruten la excelente colección de niveles representativos de todas las etapas del erizo azul.

¡Cierto! No les termine de contar que paso mientras jugábamos. Después de terminar con el primer jefe tuvimos que quitar el juego ya que nuestros gritos habían despertado al bebe de Armando. No me enoje por la interrupción. Teorizo  que ese niño algún día me enseñara como debo jugar en las nuevas consolas lo cual me remite al título nuevamente. Generaciones.

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